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Reflexiones

 

A veces, como ahora, me siento y escribo. Entonces me pregunto porque en ocasiones siento como si mendigara un cariño que ya tengo. Si será eso verdad o sólo un simple invento de mi mente que trata de cegarme para tener el control, para hacerse la dueña del lugar que debe estar plenamente destinado al corazón. Allí es donde hay que dejarse llevar, fluir, con el sentimiento divino que todos llevamos dentro. Pero las carencias se muestran y tratan de hacerse las dueñas con la poderosa mente como aliada. Tratan de crear un sufrimiento que es falso desde el mismo momento en que nace porque esta basado en la falta de amor hacia uno mismo, la falta de amor hacia Dios. En esos momentos en que la duda llega a mi. En que mi cuerpo entero se pregunta si debo estar haciendo lo que hago en ese mismo momento, trato de buscar la luz iluminadora de la consciencia amorosa que llevo dentro. Es difícil, muy difícil. Las capas de suciedad, de prejuicios, de inseguridades, de traumas no solucionados se manifiestan más o menos inconscientemente, y trato de mirarme a mi mismo con la distancia del observador, como hago ahora al escribir estas líneas. Mi corazón se confiesa de este modo y demuestra que el camino por andar es arduo y duro. Muy pocas veces se sabe de verdad que uno está consigo en plenitud. Esas veces tú fluyes, las cosas fluyen, la gente fluye...

Cuando no está consigo el teatro de la vida te absorbe y te convierte en personaje. Mil caras, mil disfraces, adaptados a cada situación, mostrando lo que crees que eres, lo que crees que los demás deben creer que eres. Actuando en un guión preestablecido por nosotros mismos al que no vemos salida. Los límites autoimpuestos nos lo impiden. Límites basados en la reiteración de conceptos, de aptitudes, de comportamientos, sobre lo que eres, sobre lo que debes ser, sobre lo que has hecho, sobre lo que deberías haber hecho. Mentiras y más mentiras convertidas en verdades por la fuerza de tu mente que las hace verdaderas, porque tú crees en ellas, porque yo creo en ellas y para nosotros se convierten en verdades. Por todo ello os invito a que nos observemos todos, en nosotros mismos y en los demás que son fiel espejo de lo que nosotros no podemos ver. Liberémonos de las cadenas de la inconsciencia, de la ignorancia. Despleguemos nuestras alas y volemos hacia el interior, donde se encuentra la semilla germinadora de todo lo que existe, donde se encuentra la verdad absoluta de la existencia. Por tanto, seamos nosotros mismos a plena consciencia, intentémoslo cada vez con más fuerza para que las capas duras de la armadura de la sinrazón desaparezcan. Fluyamos en el amor hacia todo lo que existe y la vida se transformará.

22/06/2007 11:52. juanluna #. Espiritualidad

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