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juanluna

Niños eléctricos

  Hoy he estado hablando con una amiga mía maestra de primaria y me he quedado anonadado. No he podido reprimir las ganas de escribir sobre ello porque al oirla se me erizaban todos los vellos del cuerpo y me preguntaba hasta donde vamos a llegar. Ella me contaba que en una reunión que han tenido el grupo de profesores de su colegio con el director se planteaba el hecho de que ellos, al igual que otros colegios habían hecho ya, debían contar en las clases con un ordenador para cada alumno mediante el cual, y a través de él, el profesor en cuestión daba las distintas materias con su unidad central propia conectada a las demás auxiliares correspondientes a sus alumnos. Me quedé estupefacto, horrorizado. ¿Qué hay del contacto humano?-le dije-  ¿Qué hay del poder motivador de una palabra bien utilizada con sus distintas entonaciones, ritmos,fuerzas..? Me decía que la pizarra estaba en vías de extinción y que el señor director insistía una y otra vez en que ellos no podían quedarse atrás en este aspecto porque estas cosas les gustaban mucho a los padres de los niños y darían más renombre al colegio. ¡Por Dios Santo! Parece usted un vendedor de detergentes("Busque, compare y se encuentra algo mejor comprelo") y no un docente con altas responsabilidades. Me imaginé una clase en silencio con niños-autómatas de miradas inexpresivas envueltos en electricidad y rodeados del ruido de los aparatos electrónicos. Me vino a la cabeza una canción que parece premonitoria que Miguel Ríos hizo allá por los 80. "Niños urbanos, querubes de ciudad. Nacen mamando el delirio de la realidad". "Niños eléctricos de ciudad, sufriendo el apagón familiar, electrochoque colegial..". Genial si señor.

  Y en todo esto, ¿Dónde queda el profesor? si poco a poco le han ido robando a marchas forzadas autoridad en beneficio de unos teóricos derechos de los niños que no están compensados con el equilibrio en obligaciones. Pues "No se vayan todavía aun hay más"- como decía el entrañable Bugs Bunny- ahora les quitan hasta la capacidad para enseñar humanamente hablando, ya lo harán las máquinas.

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