Blogia
juanluna

Feliz Navidad

  En estos días el que más y el que menos se reune una o más veces en torno a una mesa bien surtida con objeto de compartir festividad con amigos, conocidos y familiares. El atiborre comedor y bebedor está garantizado. El crecimiento del volumen corporal en muchos casos puede ser más que evidente. Pero no se preocupen ahí está la mamaita sociedad para decirte en todo momento lo que debes hacer como si fueras un bebito sin decisión y sin conocimiento de lo que haces. Para volver a meterte sin vacilaciones en la actitud borreguil que posibilita el que pierdas tu libertad sin que apenas hayas siquiera sabido lo que es. No eres tú el que decide sobre tu vida, deciden por ti y tú ni siquiera te das cuenta. Ese papel de "mamá de todos" que protege y nos da lo mejor al final resulta que no es más que otro montaje, otro engaña bobos inmenso montado por nosotros mismos para escondernos en la masa de los miedos individuales que nos atenazan. "Tenga usted cuidado con lo que come". "No abuse y coma variado". "Estas navidades coma conejo que es lo más barato" "Compre, compre y siga comprando" "Y cuando terminen estas fechas no olvide las rebajas".- todos estos mensajes día tras día. Y yo digo, apoyándome en el genial Fernando Fernán-Gómez que en paz descanse, "A la mierda" . Mande todas estas historias a tomar por saco y actúe por si mismo. Haga usted lo que le dé la real gana joder. Atiborrese si quiere o no se atiborre. Festeje o no festeje. Lo que quiera. Eso sí, asumiendo la responsabilidad de sus actos y sin hacer daño a nadie. Por lo demás, que se quiere usted poner hasta las trancas de polvorones o de "conejos" del tipo que sea hágalo, está en su derecho, y si se pone malo o se deja de poner si se pone como una boya o se deja de poner será única y exclusivamente cuestión suya, y ole sus cojones sus ovarios o lo que sea. Reconozcamos esa manipulación encubierta que está ahí, mirémosla a la cara y seamos nosotros mismos.

  En el día de ayer asistí a una comilona familiar anual que organizamos con el objetivo de estar juntos y vernos. Dejando aparte el contexto común de este tipo de actos con comidas y bebidas varias lo más importante para mí es observar los diferentes matices de comportamiento allí reunidos y, aun más importante, tener la oportunidad de llegar a ellos con cariño. Pude observar como la ley de la naturaleza es implacable y como las "viejas glorias" nos van cediendo peso específico a los que estamos en estos momentos más o menos en boga. Como detrás la juventud empuja firme y trae una fuerza y energía interior muy satifactorias. El poder llegar al corazón de las personas que tuve más cerca y compartir con ellos también el mío fue lo más bonito de todo, porque donde hay corazón todo lo demás siempre queda atrás y allí, entre todos nosotros, durante algunos instantes, hubo corazón.

Feliz Navidad a todos.

0 comentarios