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juanluna

Ya tocaba

  En vistas de que ha habido una petición de uno de mis mejores seguidores de que ya tocaba volver a escribir pues aquí me encuentro. Sí, es verdad, ya tocaba, pero en mi descargo tengo que decir que escribí un artículo a modo de crónica de una muerte laboral anunciada ( que ya se produjo) y que debido a problemas técnicos no apareció. Se ve que o bien no debía ser importante o bien no era el momento.

  El curro lo dejé el pasado día 20 y se puede decir que hubo dos acogidas al respecto:

1ª) La de los amigos y familiares que mejor me conocen y que ven en la decisión un cambio favorable y un motivo de evolución personal.

2º) La de familiares y otras personas que se preocupan mucho más de la situación que del estar y que, aunque la respetan, no están de acuerdo porque opinan que dejar un trabajo más o menos estable y con un sueldo apañao sin razón aparente es una locura.

  Estudiando friamente estos dos colectivos de acogida me doy cuenta que en el primero entran principalmente gente joven, ya sea de edad o de espíritu, que ven en el inmovilismo innecesario una perdida de tiempo. El segundo lo componen gentes de más edad, más estáticas en sus estructuras y maneras de ver la vida. Los primeros lo ven bien y me dan ánimos. Los segundos se preocupan y lo aceptan con resignación y respeto.

  En lo que a mí se refiere mi intuición fue el martillo que asestó el último golpe sobre un clavo que llevaba tiempo introduciéndose en el muro de las lamentaciones de la estructura empresarial que me cobijaba. Lo recuerdo como si fuera ayer, el sabado día 24 de Mayo algo dentro me dijo "Déjalo cuanto antes" ,de manera muy intensa, así que puse manos a la obra y el mismo lunes entregué la comunicación de marcha. Precisamente hoy he recibido llamada de mi ex-trabajo en la que la persona que realiza las labores de gerente, y que lleva poco más de un mes, me comunica sus intenciones de marcharse. La decisión fue acertada, ya que agarré uno de los salvavidas disponibles en una nave que, salvo milagro, va a pique.

  Cambiando de tercio contaros que, desde el pasado día 26 hasta la fecha, que ya me encuentro de regreso en esta Sevilla calurosa que me vió nacer, he estado en tierras madrileñas. En principio iba sólo a las jornadas de AESE (Asociación Española de Sanadores Espirituales) que se desarrollaban hasta el día 29 en El Escorial. Esta es una asociación sin ánimo de lucro dedicada a la sanación y al trabajo interior del ser humano. Sanar y ayudar a todas las personas que lo soliciten a autosanarse con el Amor Incondicional como instrumento divino es su pilar fundamental. Estas jornadas han sido una oportunidad de compartir momentos fabulosos con personas sensibles que trabajan diariamente para conseguir un mundo mejor en pos del cambio de consciencia. Aprender de todo y de todos, tratando de apaciguar la mente para dar paso al sentir de un corazón que pide a gritos una oportunidad de reivindicarse como el centro energético más importante del universo humano, por mucho que el cerebro quiera ganarle la partida. ¿Saben ustedes el poder sanador que tiene un simple abrazo amoroso dado con todo tu ser? Ni se lo imaginan. Por todo ello pido desde aquí a todos mis lectores (yo también me lo digo a mi mismo) que sean más afectuosos. ¡Quiérete! ¡Quiéreme! ¡Quiérelos!

  Al final de todo razonamiento, cuando nos quedamos vacíos de palabras que como nubes ocultan la luz interior, cuando vivimos la ausencia del yo para formar parte de la unidad, entonces sólo queda una cosa, AMOR. La fuerza que mueve el universo. Todo se reduce a Amor o ausencia del mismo, no hay más. La sabiduría se emana no hay necesidad de demostrarla. Las personas sabias emanan libertad, humildad,silencio, paz... Ellas viven su proceso y te dejan a ti la libertad de vivir el tuyo, sin exigencias, sin imposiciones, sin rigidices, porque todo ello es muestra de tensión. La tensión es falta de fluidez y la falta de fluidez no es otra cosa que falta de Amor. No es lo mismo una persona autoritaria que una persona con autoridad, son dos caras de una misma moneda. La primera se basa en el grito, en la imposición, para reclamar una autoridad de la que carece, demuestra su necesidad de ayuda y su carencia de amor hacia si mismo y hacia los demás. La segunda es una persona que vive de silencios compartidos, con palabras fluidas, con sencillas aptitudes, a la que se la reconoce su autoridad sin más. Esta persona, sintoniza con el amor de su corazón.

  No pretendo ser categorico con mis reflexiones, queridos lectores, simplemente os invito a que toméis de mis palabras lo que os sea de utilidad para vuestra evolución personal y lo integréis en vuestro ser. Todos somos uno y yo no soy más que tú transformado.

  Y para despedirme recurro a mis idolatrados The Beatles "All you need is love..love, love is all you need"

Abrazos sanadores a todos. 

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