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Hsin Sin Ming Meditaciones (LXXIII-LXXVII)

LXXIII


El Ser, Tú Mismo, es Consciencia Perfecta.

Con nada se identifica; Todo Es.


Si te identificas con cualquier situación u objeto

dejas de ser Tú, Ser,

y reduces la Experiencia, Total y Objetiva,

a una experiencia parcial y subjetiva.

No aprisiones la Experiencia

ni entre los barrotes de la dualidad

ni en la idea de una identidad personal.


¿Te imaginas que identificaras tu cuerpo

con uno de sus órganos o parte específicas,

o que redujeras tu vida física actual

a un pasaje concreto de la misma?.

Sería absurdo, pues obviamente

tu cuerpo es todas y cada una de sus parte, sin excepción,

y tu vida toda ella sin posible fragmentación


No te identifiques con nada, pues Todo Eres.

No restrinjas la Vida y tu Experiencia de Ser

a la cortedad de miras de un ego que

quiere subir al escenario e interpretar un papel

para sentirse protagonista de algo,

por efímero que sea

y sea placer, alegría, dolor o conocimiento.


LXXIV


La Creación es Consciencia. La Creación es Creadora.

La Creación crea por la expansión de la Consciencia.

La Consciencia se expande por la Experiencia de Consciencia.


La Experiencia de Consciencia es ajena al espacio y al tiempo.

Para su despliegue utiliza un colosal escenario

repleto de Omniversos, Universos, galaxias, mundos

e innumerables modalidades de existencia finita.


El Ser, Tú Mismo, es Consciencia y Experiencia de Consciencia.

Nunca sube al escenario.

En un momento presente en el que lo eterno se desenvuelve,

permanece en el patio de butacas para Ser la Experiencia,

en todas y cada una de sus expresiones y manifestaciones,

que en el escenario se desarrolla.


Contémplate como Eres:

Esencia Divina, lo único Real.

Y percibe a Dios, Tú Mismo, como Es:

Ser infinito

que se mueve a velocidad infinita

a través de dimensiones infinitas

con Consciencia Perfecta

que se expande por la Experiencia,

haciendo Creadora a la Creación

y llenando la Creación y la Experiencia

de Amor Incondicional.


LXXV

Si subes al escenario para actuar o interpretar cualquier papel,

ya no te identificarás con la Experiencia,

sino con el personaje que asumas

y sus circunstancias y situaciones pasajeras,

que creerás tuyas, como si fuera un sueño que pareciera real.


Si sueñas que eres mendigo, mendigo serás;

si sueñas que rey, rey serás.

Sólo dejarás de ser rey o mendigo cuando te despiertes

y compruebes que todo ha sido un sueño, nada más.


En la Creación rige el libre albedrío

y nada hay que oponer a ello,

pero mientras sueñes, limitarás tu Vida

a la limitada experiencia del personaje que interpretes.


Si permaneces despierto, en el patio de butacas,

todas las experiencias de la totalidad de mundos y seres

será la tuya, la Experiencia, lo Real,

en Amor y Unidad.


LXXVI


En el escenario no hay despertar posible,

pues queda limitado al argumento que interpretas

y, por tanto, a la dualidad

y a la identificación con los sujetos y objetos,

lo cual es sinónimo de permanecer dormido.


El despertar verdadero no está ni lejos ni cerca.

Nada tiene que ver con el tiempo

y puede producirse en un solo instante.

Pero el descubrimiento del despertar no es transmisible:

hay que pasar al otro lado del espejo

y esto es una experiencia íntima.

Cuando atravieses el espejo,

comprobarás que éste es tu propia consciencia.


La consciencia es una especie de pantalla

y las situaciones son las imágenes que se proyectan sobre ella.

Las situaciones cambian, pero la pantalla no cambia.

La pantalla nunca es afectada por las imágenes.

La pantalla es la Realidad;

es Alegría, Amor, Libertad.


LXXVII


La consciencia no conoce las casualidades;

en la vida y en la Creación no existe azar,

todo es causalidad:

causalidad consciente.


Todo Es, Todo es Perfecto,

Todo es como tiene que Ser

y nada puede ser de otra forma o manera que como Es.


No es cuestión de determinismo,

ya que hay libre albedrío;

no se trata de que sea indispensable,

pues las cosas ya son como son.


Tu mente está condicionada para advertir

pasado, presente y futuro,

pero ello es sólo la percepción subjetiva de tu cerebro.

No existe pasado, presente y futuro.

Solo hay presente, solo el presente Es.

Lo que se manifiesta en esa triple vertiente es sólo aquí y ahora:

el momento presente en el que lo eterno se desenvuelve.

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