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Hsin Sin Ming Meditaciones (CXI-CXV)

CXI

 

De tu Voluntad y sólo de ella

depende cómo quieres vivir

tu actual encarnación en el plano humano.

 

Puedes instalarte en un grado de consciencia,

con la visión de ti mismo y del mundo que conlleva,

y subir al escenario virtual

para interpretar el papel a tal grado asociado.

Asumirás, así, como real lo que sólo es ficción,

incluida la falacia de tu propio yo.

Y defenderás con vehemencia y entusiasmo

meras ilusiones y creencias imaginarias

que dimanan de la Matriz Holográfica

que conforma el Gran Teatro del Mundo.

 

O puedes optar por la Consciencia Perfecta,

 

no un grado de consciencia, sino todos y ninguno a la vez,

sin incorpórate al escenario virtual

ni interpretar papel alguno,

sólo disfrutando de la Experiencia Consciencial,

lo único que verdaderamente Es.

 

CXII

 

¿Qué te impide disfrutar de la Consciencia Perfecta?.

Nada real, sólo tus miedos y autobloqueos conscienciales

 

En ella y desde ella, puedes caminar o cocinar,

sentir, dormir, amar,…

De hecho, en Consciencia Perfecta

es como mejor harás todas estas cosas,

pues es un estado de percepción pura

en el que se vive el aquí y ahora

y se logra ser plenamente humano.

 

Todo tendrá la misma apariencia,

pero todo será absolutamente diferente,

La Matriz Holográfica se manifestará ante ti con claridad meridiana,

dejando de ser el laberinto en el que enredas tu existencia,

la cárcel en la que te encarcelas,

y convirtiéndose en un instrumento de tu acción consciente

al servicio de la expansión de la Consciencia

y de tus congéneres.

 

CXIII

 

La mente opera en continuo replegamiento:

hacia ideas que ya ha pensado,

hacia hechos que ya han acontecido,

hacia cosas que ya ha sentido,…

Así se siente segura

e invade el presente, el único sitio donde la vida existe,

con tales pensamientos y sentimientos.

 

Cuando aprendes a estar presente,

lo liberas de tantas cargas

y lo gozas con la intensidad del ahora:

permites que las cosas nazcan,

fluyan y se desarrollen;

y permites que las cosas mueran.

 

La Consciencia es presencia

y abre la percepción a lo real:

al conocimiento de ti mismo y del mundo.

Vivir se convierte en lo fundamental,

en la Experiencia de Consciencia:

lo que Es, lo que Existe.

 

CXIV

 

¡Cuánto te esfuerzas

en vivir la vida con esfuerzo!.

Sin embargo…

 

El Ser Uno emanó y expandió su Esencia o Espíritu

-su “Hijo”, vibración pura y energía Crística, Cristo mismo-,

actuando así de “Padre” y Principio Único de la Creación,

lo que la ciencia denomina “big-bang”.

Y lo hizo sin esfuerzo, de forma innata.

 

El Espíritu engendró al Verbo,

vibración finita que surge asociada

a su emanación y expansión.

Y lo hizo sin esfuerzo, de modo consustancial.

 

El Verbo se desplegó

en gigantescos campos vibracionales y gravitacionles

y se condensó en innumerables modalidades

de muy distinta frecuencia vibratoria,

conformando todas las formas de vida física y la materia,

los mundos, el Cosmos y el Omniverso y sus Dimensiones.

Y lo hizo sin esfuerzo, de manera espontánea.

 

La convivencia entre el Espíritu y el Verbo

genera las almas que, cual fruto surgido de la semilla del sembrador,

están llamadas a crecer consciencial y vibracionalmente,

retroalimentando la propia Creación y haciéndola Creadora.

Y tal convivencia obra sin esfuerzo, con naturalidad.

 

Tu mismo, ser humano -Espíritu, cuerpo y alma-,

¿qué esfuerzo haces para existir?.

 

Sin embargo, mentalmente, te has acostumbrado

a que las cosas se consiguen con esfuerzo,

ignorando la Providencia divina

y el Diseño Inteligente de la Creación.

 

Dale descanso a tu mente y relaja tu cuerpo,

concede libertad a tu alma,

gózate en la divinidad de tu Espíritu, tu Cristo interior,

vive la Vida como Es

y ocúpate del presente sin preocuparte del pasado ni del futuro.

Te aseguro que se abrirán automáticamente las puertas

de una forma distinta de percepción

que te mostrará sin esfuerzo la realidad de lo que Es.

 

CXV

 

Todo es tan bello y sencillo.

Sólo la inmersión en el Gran Teatro del Mundo,

la Matriz Holográfica Planetaria,

dificulta contemplar lo simple y hermoso que es todo.

Sí, lo dificulta, pero no lo imposibilita…

 

Los sentidos físicos y la mente

están diseñados para moverse por esa Matriz,

no para captar la verdad que hay tras ella.

Pero la dimensión interior del ser humano sí puede percibirla.

 

Cuando se logra, sólo puede salir de la boca:

¡no vivo yo, es Cristo quien vive en mí!.

Y ese mí, enaltecido de Felicidad,

se diluye unificado en la energía crística

y, a través de ella, en el Padre.

 

Entonces, los miles de millones de galaxias y de flores

los Universos multidimensionales y las bandadas de pájaro,

todo, todo sin excepción se plasma en algo único,

lo único que realmente Es,

la Esencia del Padre:

Amor.

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