Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2010.



Perdidos en la forma

¡Qué fácil es autoengañarse! La fuerza de la costumbre se vuelve prodigiosa y nos lleva a creer en vez de a ser. Actuamos guiados inconscientemente por la trilogía del Tener-Hacer-Ser y nos decimos: "Cuando yo tenga dinero, haré lo que siempre he querido hacer y entonces seré feliz" "Cuando yo tenga pareja, haré una vida plena y entonces seré una persona completa" "Cuando tenga la casa de mis sueños, viviré tranquilo y entonces estaré en paz" ¡Qué engañados estamos! Es como plantar una semilla en una tierra baldía, como construir una casa por el tejado, como empezar un árbol por las ramas. Y no nos damos cuenta. Seguimos cayendo una y otra vez en la trampa de la forma que nos recibe deseosa con los brazos abiertos. Dándole importancia a las cosas que no la tienen. Luchando contra la vida en vez de aceptarla y fluir con ella.

  La maquinaria de difusión está estupendamente engrasada y los siglos de práctica hacen que funcione a la perfección para servir a los propósitos de aquellos que no quieren otra cosa que perpetuar lo establecido. Un sistema basado en el ego, en el poder y el interés de unos pocos, que está condenado a la extinción. Muchos ya sentimos que está dando sus últimos estertores. La consciencia de la humanidad aumenta y aunque diariamente a través de los medios del despropósito se nos quiera convencer de lo contrario, se nos quiera invadir de desesperanza, horror y temor, todo esto no es más que un montaje, una sarta de mentiras, todas con el mismo patrón, utilizadas una y otra vez para contaminarte, para esclavizarte, creándote miedos que te paralizan, necesidades vanas y totalmente superfluas para justificar una y otra vez un consumismo voraz, una existencia basada en la apariencia, en lo exterior, en lo que no permanece. Es cierto que son tiempos confusos, pero la fuerza divina del Amor Incondicional que reside en lo más profundo de todos nosotros hará florecer el discernimiento. Ya lo está haciendo. Muchas personas, cada vez más, están viendo más allá de lo aparente, están creciendo desde la humildad y manifestando su presencia, su estar, su Ser. Con su ejemplo y disposición de servicio la luz se expande. La forma va quedando entonces como lo que es, un mero vehículo de manifestación de la consciencia en la dualidad. La forma es perecedera. La consciencia eterna. Y nosotros, queridos todos, somos consciencia.  

14/01/2010 19:15. juanluna #. Espiritualidad No hay comentarios. Comentar.

Competencia, competitividad, competición

  Estaba yo hace unos días inmerso en una conversación en la que se debatía la utilidad o no de la competencia, o quizás debería decir mejor competitividad. El hecho es que se postulaba que la susodicha competitividad servía para superarse uno mismo. Ante la supuesta "presión" de un rival uno saca lo mejor de sí y el resultado se multiplica. No dudo que esto pueda ser así, claro que, según el caso y la circunstancia, esto resultaría poco probable de establecer como generalidad. En mi opinión, habría que darle la vuelta a la argumentación y preguntarnos por qué es necesaria la competitividad para sacar lo mejor de nosotros mismos, para superarnos. El error parte de la base y cuando construyes sobre una base erronea el edificio, por muchas luces y bambalinas que tenga de cara al exterior, es falso. No hay rival. No hay competición. No hay comparación. Todos somos uno. Unidad. Unión. Amor.

 La competencia, la competitividad, la competición, tiene una sola y única base, el Ego. Se parte de un ser "mejor que", "más que", de estar por encima de alguien que no es más que otro tú. Es completamente aceptable, muchos me diréis, que en esta "realidad" que vivimos hay unas pautas establecidas y que todo, desde el más estresante de los trabajos al más sencillo de los juegos, implica su dosis de competitividad. Aunque podría hacer mis observaciones al respecto no las voy a hacer porque esto es algo que existe, que está ahí. ¿Por qué? porque nosotros lo hemos creado. El fundamento de todo juego es fluir, divertirse, y esto se ha visto desvirtuado por normas y reglamentos muchas veces tan estáticos que sólo posibilitan tensión. La tensión lleva al desequilibrio y el desiquilibrio al malestar. No obstante, si lo miramos desde una vertiente formadora, si consigues no "apegarte" al juego, éste puede ser un vehículo maravilloso para cultivar el "estar presente". Sentirte tú, uno, con todo y con todos. Sentir tu cuerpo como instrumento de tu manifestación en la materia. Entonces, sin apenas darte cuenta, se perderá el competir, el ansia por ganar, por ser más o mejor que. Y estarás superándote. Pero será una superación más auténtica, más profunda, duradera. Una superación no cuantificable, no medible, aunque eso sí ,mucho más plena que cualquier superación o satisfación emanada de la competencia.

29/01/2010 14:44. juanluna #. Opinión Hay 2 comentarios.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris