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Lo pequeño es grande

  Multiples ocasiones he manifestado la importancia de lo sencillo, de practicar la humildad en todos los aspectos de nuestra vida, de compartir, de abrirse a dar y recibir. Aquí os vuelvo a reincidir en lo catalogado como "pequeño". Siempre se ha dicho que no se puede empezar una casa por el tejado, que no se puede aprender a multiplicar antes que a sumar. La historia del ser humano está llena de etiquetamientos, de supuestos niveles de funcionamiento. La consciencia del ser humano básica ha sido siempre la de un cuerpo con cinco sentidos que se mueve a lo largo de una vida "limitada", presa de incertidumbres, accidentes, casualidades, y de un progresivo deterioro de las funciones vitales que es lo que nos lleva a la muerte. Esta es la historia que nos han contado y que nos habíamos creído. Pero esto ya no es así para muchos.

  Estamos viviendo tiempos de movilizaciones, de zarandeos a todos los niveles, y tanto movimiento puede llevar a marearte si te empeñas en engancharte a una noria que no para y que no es más que eso, un cúmulo de enganches y ataduras que están ahí para mantenerte ocupado, entretenido, olvidandote de ti, de tu auténtico ser. Las hay para todos los gustos. Están las oficialmente aceptadas por todos. Los medios de "comunicación", con la televisión, como dueña y señora a la cabeza, son los principales artífices de esta programación controlada que nos vuelve inconscientes inculcándonos apegos, comportamientos... Actitudes tales como la avaricia, la glotonería, el consumismo, todo ello al servicio del poder establecido, del Ego. En la antiguedad ya en tiempos del Imperio Romano se seguían las pautas actuales. No es dificil, sino más bien todo lo contrario, establecer las similitudes. Existía un emperador (ahora lo llamamos mercados), una nobleza y clase dirigente (ahora grandes poderes financieros, organizaciones que mantienen el poder con el paso de las generaciones creando y destruyendo a su antojo, como pueden ser, por ejemplo, las logias masónicas, la iglesia, o los club como el Bilderberg) y por último la plebe (la gran mayoría de los seres humanos). Para mantener a la plebe en la inconsciencia y así poder controlarla facilmente el emperador utilizaba el circo (en la actualidad se ha convertido en medíatico), cuya mayor atracción era la lucha de gladiadores (personas que eran cuidadas en extremo, idolatradas incluso, y cuyo destino era, en la mayoría de los casos, la muerte. En nuestro S.XXI está claro que este papel lo juegan los deportistas profesionales, y muy en especial los futbolístas, que por darle patadas a una pelotita son subidos a los altares y viven en la abundancia y la desmesura. El parecido en lo planteado es más que razonable ¿no es cierto?

  Por otro lado, existe otro ámbito que también en muchos aspectos puede estar imbuido de ese propósito de control instrumentado a través de mutiples actos para mantener al personal ocupado y, que en realidad, no llegue al profundo conocimiento de sí mismo y con ello de lo demás, que es el proposito sublime de todos los que por aquí, por este maravilloso planeta nos movemos, lo sepamos o no. Ese ámbito es el conocido de manera generalista como Espiritualidad. Está claro que las energías que se mueven el Universo, y por extensión en nosotros, propician acciones de trabajo personal para la depuración y limpieza de las almas y el descubrimiento de la Unidad, pero, unido a esto, hay toda una parafernalia muy potente que, si no aprendemos a pararnos, a sentir y a vibrar con lo que en realidad siempre hemos sido, nos arrastrará, nos entretendrá y nos volverá adictos a toda clase de cursos,métodos, ceremonias, videncias, charlas, canalizaciones...etc Todo lo tenemos ya de antemano, siempre ha estado ahí.Somos Dioses en potencia, creadores de nuestra vida. Por tanto, y de ahí mi sugerencia en el título, vayamos a lo pequeño, a lo sencillo, porque nos muestra facilmente lo que somos sin dar pie al entretenimiento mental que nos adormece. Parémonos a sentir, esto es lo realmente importante.Tú eres un gran maestro y si te parás a sentir y a confiar en lo que sientes, sabrás, sin más, y podrás discernir, trayendo así a tu vida la verdadera libertad. Pequeños grandes maestros son nuestros niños. Sin interferencias, todo corazón y sabiduría innata, porque ellos son los mejores espejos, los más limpios, para mostrarnos eso que ya sabíamos y que habíamos olvidado, que somos Amor, tan simple y tan grande a a vez.

Os amo.

24/03/2012 23:31. juanluna #. Opinión No hay comentarios. Comentar.


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