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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2013.



Necesito poco

Necesito poco y lo poco que necesito, lo necesito poco

Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles
Caso.

Será porque tres de mis más
queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a
enfermedades gravísima.O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre
que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he
conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas
alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas
malas
como para empezar a colocar las cosas en su sitio.

Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí
cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que
tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de
qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece: ni el éxito, ni el
poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad.

Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del
fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los
quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar
en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias
, sobre las que nadie
derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena
verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de
pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre
las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de
oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar
y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su
derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos.

Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de
las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante.

A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen
pústulas.

A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir,
pensar y ser.



Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan
sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas
carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce
de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de
cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa
de las músicas.

Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi
conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que
pago con gusto todo el precio que haya que pagar.

Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para
disfrutar de lo bueno
. Un instante de belleza a diario. Echar
desesperadamente de menos a los que tengan que irse, porque tuve la suerte de
haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando
cada vez que algo lo merezca
, pero no quejarme de ninguna tontería. No
convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase.

Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que
valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o
todo.
03/04/2013 10:20. juanluna #. Testimonio No hay comentarios. Comentar.

La nada

  Este es el vacío nombre de ese algo que acababa con todo y detrás de lo cual sólo quedaba la sensación de ausencia de lo que antes allí estuvo. En mis sueños infantiles fue el horrendo mal que, fabricado por la pluma de Michael Ende, acababa con el reino de fantasía gobernado hasta entonces por la emperatriz infantil, musa a la sazon de cualquiera de nosotros que, al igual que ella no eramos más que inocentes puberes que veían como su reino más preciado (el de la imaginación) estaba siendo poco a poco destruido debido a que abandonabamos nuestros sueños habilmente arrastrados por una programadora realidad adulta que nos pretendía fijar el cómo, el qué, el cúando, el dónde y el de qué manera. Que nos pretendía imponer el ser, el existir, el vivir.

  Todos esos niños de entonces somos ya adultos, hemos hecho lo que hemos podido (lo seguimos haciendo) y continuamos reconociéndonos, viéndonos y aprendíendonos en el compartir, con uno mismo y a partir de ahí con los demás, que vuelven a ser uno mismo. En este caminar variopinto existen multitud de senderos, de atajos, de laberintos, de avances, de retrocesos, de ritmos... tantos como seres humanos hay sobre la faz de la Tierra. Y recordamos, sí, cada vez está más claro en nosotros el recuerdo de lo que somos. Así, nacemos a algo que nunca ha muerto, que siempre ha estado ahí y que siempre estará, la Eternidad. Pero no se puede vivir en la consciencia de lo eterno, de lo que Es, si no aceptamos. Y qué es aceptar, me diréis. Aceptar es Vivir en plenitud, en el Ahora, en la consciencia del Momento Único Presente. Es fluir con los ciclos vitales del Universo en todas sus dimensiones. El día tiene sus ciclos, la luna tiene sus ciclos, la mujer tiene sus ciclos, las estaciones tienen sus ciclos, tú y yo tenemos nuestros ciclos. En definitiva, el Universo, los Multiversos, Los Omniversos, tienen sus ciclos. Todo en sí mismo dentro de su eterna condición es un ciclo y no hay mayor comunión con esa naturaleza eterna que nos es propia que el estar en consonancia y fluyendo con dichos ciclos. "El mar cuando se levanta convertido en ola es agua y cuando cae despavorido en los rompientes ¿no es acaso el mismo agua?"

  Ya es hora de que rompamos con estos límites autoimpuestos que distinguen lo que es posible de lo que no, lo que es fantasía de lo que es realidad. Ya es hora de que seamos auténticos creadores de una vida plena llena de armonía. Atrevámonos a sembrar la cosecha de un nuevo mundo que nos espera. Muchos lo estamos haciendo a medida que nos vamos reconociendo, compartiendo, acompañándonos, amándonos. ¿Quieres salir de la nada? Aquí tienes mi mano y con la mía muchas más. Yo soy otro tú.

23/04/2013 00:09. juanluna #. Nueva Cosciencia No hay comentarios. Comentar.


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