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El solitario de nadie y nada

Un hombre solitario

vivía acompañado

por seres de otro mundo.

Un mundo deshabitado,

vacío de conceptos,

vacío de esclavos.

Un mundo libre

donde nadie y nada

se daban la mano.

Al no existir existías,

perdido en miles de vidas,

hasta al final encontrarte

donde el corazón latía.

El caminar de este hombre

no decía donde iba

pero todos lo sabían,

sus pasos de silencio

a todos servían de guía.

Allí, hermanados,

todos los seres crecían,

unos y otros venían

para verse en armonía

caminando por la vida.

Eran seres de otros mundos,

ignorantes todavía,

que de no encontrarse a sí mismos

buscando se perdían.

Llegaban al mundo de nada

donde el solitario les recibía,

inundándolos de algo

que ellos ya traían,

una semilla perdida,

de riegos adormecida,

espantada por los ruidos

de una mente marchita.

Caminaban en silencio,

con los pasos de su guía,

descubriéndose a un ritmo

que a todos divertía.

Y cuando se convertían en nadie

y el pequeño yo dormía

volvían a ser lo de siempre

Unidad Divina.

24/09/2014 00:10. juanluna #. Poesía

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