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Hsin Sin Ming: Meditaciones (XXXXVIII-LII)

XXXXVIII


Si el ojo no duerme,

los sueños se desvanecen por sí mismos;

si no te pierdes en las diferencias y dualidades,

la aparente multiplicidad queda absorbida en la unidad,

en la identidad única, en la Esencia, en el Ser.


Permanece alerta;

mantén tus ojos bien abiertos

y no formules juicios ni discriminaciones.

Desaparecerán las perspectivas ilusas

y todo será como verdaderamente Es.


XXXXIX


La creencia en las casualidades

se debe a la ignorancia.

En cuanto a las causalidades,

si captas las cosas desde su íntima esencia

se diluirá el mundo de causas y efectos.


Si interiorizas la unidad de cuanto existe,

verás que tu eres causa y efecto de Todo.

Te liberarás de la cadena de sucesos,

retornarás al origen.


Cuanto eres y te rodea

fluye en una única identidad

y comparte una misma naturaleza primigenia.


L


No te pierdas en el laberinto de las comparaciones,

de los dualismos, de las discriminaciones.

Todo es simple y directo; bello y maravilloso.


No busques el por qué

donde sólo existe el Ser,

que Es y No Es,

pues Todo Es.


Si la quietud se pusiera en movimiento,

cesaría el movimiento,

pues no habría quietud.

Si el movimiento se transformara en quietud,

dejaría de haber quietud,

pues no habría movimiento.


¿Tanto te cuesta entender algo tan sencillo?;

¿tanto te cuesta percibir tu propia Esencia?.


LI


Los límites de lo último

no lo fijan ni leyes ni reglamentos;

el fin último de las cosas

no está limitado por reglas, ni medidas, ni creencias.


Todo está dentro del Uno,

por eso es finito e infinito.

En la Unidad no hay centro ni fronteras,

por eso Todo es acá y Todo es allá.


Si tu alma vibra en la frecuencia pura del Espíritu,

volará libre por la infinitud del Uno,

fuera de cualquier frontera.

Y cuando voluntariamente se pose,

donde lo haga será el acá

y definirá la finitud.

Cuando vuelva a volar, ese acá será el más allá

y la finitud se transformará en infinitud.


Como el tiempo no existe,

en el ahora, en el momento presente,

el alma vuela y no vuela,

por lo que a la par hay acá y más allá,

finitud e infinitud.


Si intentas ver las cosas desde una sola perspectiva,

la del acá o la del allá, la finita o la infinita,

el alma dejará de vibrar en la armonía del Espíritu

y su vuelo y no-vuelo será mera ficción.


LII


El Ser carece de modelo y no alberga pautas,

nada sabe de dualidad ni de separaciones,

nunca se fragmenta y jamás es parcial.

Mantén siempre esta certeza,

porque esto eres Tú y es tu Vida.


Tu Ser no tiene dudas, ni las necesita.

Los interrogantes surgen de la dinámica reactiva de la mente;

las vacilaciones, del miedo y la ignorancia.

Poda las dudas que te enredan,

prescinde de los interrogantes que te atenazan,

elimina las vacilaciones que te limitan

y ¡Ama!,

Ama inmensamente en el momento presente.


Confía radicalmente en Ti

y plenamente en la Providencia, pues ella eres Tú mismo.

Ser y Providencia:

nada hay que rememorar, ni programar.

Ser y Providencia:

nada hay que perder, ni que ganar.

Ser y Providencia:

nada te es imposible.

La Creación es tu Hogar

y no guarda para Ti ningún secreto.

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