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juanluna

Círculo de unión

Círculo de unión

  El pasado día 23, como muchos de mis lectores saben, tuvo lugar el acto de presentación de mi último libro "Viaje Interior" en el salón de actos del Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla. No quiero desaprovechar la oportunidad con estas palabras de agradecer de todo corazón a todas aquellas personas con las que tuve el placer de compartir tan preciado momento. Quiero destacar a mi buen amigo Emilio Carrillo, que fue el principal artífice de la celebración de dicho acto. Gracias, querido amigo, por servirme en bandeja esta oportunidad de compartir y por las hermosas palabras que tuviste a bien dedicarme. La "sintonización" entre nosotros se dió, como tú mismo señalaste, desde el primer instante. Esa conexión que se da entre corazones que vibran en armonía y que emanan en cada acto de colaboración el amor que nos es propio. Soy tú. Eres yo. Somos uno.

  Lo que a nivel formal estaba etiquetado como la presentación de un libro se convirtió en un pleno manifestar de la Unión. El saber, el sentir dentro esa comunión divina, el dar y recibir con la alegría del que comparte con todos, y haciéndolo, el Amor se ve automaticamente multiplicado. Todos aquellos que estuvistéis conmigo así lo pudistéis comprobar, estoy seguro. Cada uno a su modo, a su ritmo, a su manera, tan hermosa y aceptable como la de todos los demás. Sonrisas, abrazos, manifestación directa de la autenticidad del Ser. Era mirarse en el otro y verlo automaticamente reconocido como otro tú. Gracias a todos, os amo.

Competencia, competitividad, competición

  Estaba yo hace unos días inmerso en una conversación en la que se debatía la utilidad o no de la competencia, o quizás debería decir mejor competitividad. El hecho es que se postulaba que la susodicha competitividad servía para superarse uno mismo. Ante la supuesta "presión" de un rival uno saca lo mejor de sí y el resultado se multiplica. No dudo que esto pueda ser así, claro que, según el caso y la circunstancia, esto resultaría poco probable de establecer como generalidad. En mi opinión, habría que darle la vuelta a la argumentación y preguntarnos por qué es necesaria la competitividad para sacar lo mejor de nosotros mismos, para superarnos. El error parte de la base y cuando construyes sobre una base erronea el edificio, por muchas luces y bambalinas que tenga de cara al exterior, es falso. No hay rival. No hay competición. No hay comparación. Todos somos uno. Unidad. Unión. Amor.

 La competencia, la competitividad, la competición, tiene una sola y única base, el Ego. Se parte de un ser "mejor que", "más que", de estar por encima de alguien que no es más que otro tú. Es completamente aceptable, muchos me diréis, que en esta "realidad" que vivimos hay unas pautas establecidas y que todo, desde el más estresante de los trabajos al más sencillo de los juegos, implica su dosis de competitividad. Aunque podría hacer mis observaciones al respecto no las voy a hacer porque esto es algo que existe, que está ahí. ¿Por qué? porque nosotros lo hemos creado. El fundamento de todo juego es fluir, divertirse, y esto se ha visto desvirtuado por normas y reglamentos muchas veces tan estáticos que sólo posibilitan tensión. La tensión lleva al desequilibrio y el desiquilibrio al malestar. No obstante, si lo miramos desde una vertiente formadora, si consigues no "apegarte" al juego, éste puede ser un vehículo maravilloso para cultivar el "estar presente". Sentirte tú, uno, con todo y con todos. Sentir tu cuerpo como instrumento de tu manifestación en la materia. Entonces, sin apenas darte cuenta, se perderá el competir, el ansia por ganar, por ser más o mejor que. Y estarás superándote. Pero será una superación más auténtica, más profunda, duradera. Una superación no cuantificable, no medible, aunque eso sí ,mucho más plena que cualquier superación o satisfación emanada de la competencia.

Perdidos en la forma

¡Qué fácil es autoengañarse! La fuerza de la costumbre se vuelve prodigiosa y nos lleva a creer en vez de a ser. Actuamos guiados inconscientemente por la trilogía del Tener-Hacer-Ser y nos decimos: "Cuando yo tenga dinero, haré lo que siempre he querido hacer y entonces seré feliz" "Cuando yo tenga pareja, haré una vida plena y entonces seré una persona completa" "Cuando tenga la casa de mis sueños, viviré tranquilo y entonces estaré en paz" ¡Qué engañados estamos! Es como plantar una semilla en una tierra baldía, como construir una casa por el tejado, como empezar un árbol por las ramas. Y no nos damos cuenta. Seguimos cayendo una y otra vez en la trampa de la forma que nos recibe deseosa con los brazos abiertos. Dándole importancia a las cosas que no la tienen. Luchando contra la vida en vez de aceptarla y fluir con ella.

  La maquinaria de difusión está estupendamente engrasada y los siglos de práctica hacen que funcione a la perfección para servir a los propósitos de aquellos que no quieren otra cosa que perpetuar lo establecido. Un sistema basado en el ego, en el poder y el interés de unos pocos, que está condenado a la extinción. Muchos ya sentimos que está dando sus últimos estertores. La consciencia de la humanidad aumenta y aunque diariamente a través de los medios del despropósito se nos quiera convencer de lo contrario, se nos quiera invadir de desesperanza, horror y temor, todo esto no es más que un montaje, una sarta de mentiras, todas con el mismo patrón, utilizadas una y otra vez para contaminarte, para esclavizarte, creándote miedos que te paralizan, necesidades vanas y totalmente superfluas para justificar una y otra vez un consumismo voraz, una existencia basada en la apariencia, en lo exterior, en lo que no permanece. Es cierto que son tiempos confusos, pero la fuerza divina del Amor Incondicional que reside en lo más profundo de todos nosotros hará florecer el discernimiento. Ya lo está haciendo. Muchas personas, cada vez más, están viendo más allá de lo aparente, están creciendo desde la humildad y manifestando su presencia, su estar, su Ser. Con su ejemplo y disposición de servicio la luz se expande. La forma va quedando entonces como lo que es, un mero vehículo de manifestación de la consciencia en la dualidad. La forma es perecedera. La consciencia eterna. Y nosotros, queridos todos, somos consciencia.  

Navidades auténticas

  Se acercan las fechas navideñas. Fechas en las que nos agarramos a la costumbre de la celebración para tapar u esconder agujeros que durante todo el año son más que evidentes y que en la mayoría de los casos, más que tapar, a poco que nos observemos se destacan. Por supuesto no me refiero a los agujeros económicos, tan recurrentes en estos tiempos de crisis creada como elemento fundamental y catalizador de miedos particulares, me refiero a los agujeros del alma. Estos no se pueden tapar más que con un concienzudo trabajo de aceptación y mucho, muchísimo amor.

  Casí ahogada totalmente la esencia por la vorágine consumista, las comilonas de rigor, el discursillo del monarca, la lotería reparte millones, los villancicos gastados, los turrones, polvorones, mantecados, el belén, el arbolito, el gordito del polo norte o los reyes majetes...etc  Al final de todo ¿qué nos queda si no estamos en nuestro ser?, pues un circo, un montaje de mil pares de cojones que cuando deje de sonar la música festiva se quedará ahí como los restos de un barco varado que no puede salir del puerto. No obstante, si hemos creado todo esto por algo será ¿no os parece queridos lectores? Así que aprovechemos la disyuntiva para crear, para dar, para ofrecernos, para abrirnos a recibir, con amor, muchísimo amor.

  Vivid el momento, disfrutadlo, saboreadlo, compartidlo con deleite, sentidlo. Tened el firme propósito, la clara intención de corazón, de unir. Así los egos se diluyen, desaparecen, para crear una comunidad de luz armoniosa, limpiadora, sanadora. Todo lo demás vendrá por añadidura. Los alimentos más sabrosos. Las sonrisas más auténticas. Las canciones más hermosas. Los abrazos. Los besos.

"Amaos los unos a los otros como yo os he amado"

Feliz Navidad a todos. Os quiero.

Más agradecimientos

  Hace ya una semana, pero no quiero desaprovechar la oportunidad que me brindan mis letras como medio de expresión para seguir agradeciendo. Sí, desde aquí quiero dar las gracias en primer lugar a Isabel de la Fuente, por brindarnos la ocasión a todos los asistentes a su Taller-Convivencia de encontrarnos con nosotros mismos, con nuestra esencia, con el Amor con mayusculas que todo lo une. Vivimos todos los asistentes momentos de amor que se manifestaron en nuestros actos de manera indisoluble. Nuestros canales se abrieron, se sanaron y cada uno a su modo, en su proceso, recibió lo que era más adecuado para él en ese momento. No obstante, ¿qué decir cuando todo fluye? A través de la sencillez, de la naturalidad, de la confianza, de la convicción en nuestra labor de servicio, abrimos nuestros corazones a la conexión con el Universo.

  Quiero agradeceros a todos y cada uno de los que compartistéis esta experiecia conmigo vuestra presencia. A vosotras mujeres (que sois la sal de la tierra), y a los dos caballeros que junto al que subscribe formaron la triada que compenso un poquitín las energías. También en especial agradecer a Yolanda toda su labor de organización del evento, ya que fue la principal artífice de que Isabel desembarcara en tierras sureñas. Y, por supuesto, a Esther, que no necesitaba decir nada porque su ser ya lo decía todo. De hecho al final, a la hora de las despedidas, se te lanzaba a los brazos como una recien casada en brazos de su marido. ¡Cuánto amor!

  Por último, y no por ello menos importante, he de mencionar a las monjitas del lugar y a las cocineras, que con su simpatía y buen hacer nos hicieron sentir a todos como en casa. Mil gracias.

Presentación

Presentación

  El pasado martes día 17 de Noviembre tuvo lugar, como muchos sabéis, un acto de presentación de mi segundo libro "Viaje Interior", en el Salón Multiusos de la Biblioteca Municipal de Dos Hermanas. Desde aquí quiero dar las gracias a todos los asistentes, y en especial a Concha. Ella fue la artífice, la organizadora y la presentadora del acto. Las ganas, ilusión, empuje y amor que puso en todo ello desde mucho antes de que por fín se diera con el momento propicio para el desarrollo de la actividad son impagables. También mencionar, como no, a María, Pablo, Sandra y Alvaro, que pusieron su granito de arena en labores de acondicionamiento y tesorería.

  Yo por mi parte quiero decir que recibí mucho, muchísimo de todos los asistentes. Se creó una energía muy bonita y estoy seguro de que todos estuvimos muy a gusto, con paz y amor en nuestros corazones. Me agradó en especial vuestra receptividad y disposición a participar en el ejercicio de relajación y meditación que cerró el acto.

Felicidades y Gracias de nuevo por compartir conmigo este momento. 

 

Bajarse del sillón, de la nube, del pedestal...

  Vas avanzando, circulando, moviendote al ritmo que tus pasos marcan. Muchas, muchísimas veces, crees haber llegado allí donde pretendías. Estás bien. Te sientes bien. Con lo que dices, con lo que haces, con lo que los demás dicen que haces. Con como haces sentir al otro, a la otra, con tu sola presencia. ¡Qué maravilla! ¡Qué sensación! ¡Qué felicidad! Ahí estás. Donde mejor se puede estar. Donde tu corazón, tu mente y hasta tu alma se han puesto de acuerdo para que estes. Y entonces, ¿qué pasa? ¿lo tienes todo claro de verdad? Crees que sí. Ves lo nunca visto. Sientes lo nunca sentido.

  Pero la inconsciencia está al acecho, se alía con tus oscuridades para introducirse por los intersticios de tu luz inmensa. Acuden al mejor instrumento, al que siempre acude y está esperando cualquier oportunidad para manifestarse, el ego. Un inmenso ego que nos exclaviza y nos invade de su falso orgullo. Y traspasadas nuestra débiles defensas de consciencia nos hallamos otra vez en un trono de mentira. Ese que nos hace creer que somos lo que no somos. Ese que nos situa por encima de alguien o de algo cuando en realidad es la misma mierda la que nos cubre. Parece sencillo ¿verdad? Lo es. Y a pesar de ello nos complicamos en análisis, razonamientos, justificaciones, suposiciones... que no llevan a ninguna parte más que a permanecer en nuestra ignorancia del ser. Hasta que no nos demos cuenta de que todos somos uno sin excepción y lo integremos completamente no daremos el gran paso evolutivo que nuestro equilibrio pide a gritos. Sí, todos somos uno. ¿Y qué significa esto? Muchas cosas. Humildad. Aceptación. Alegría. Amor inmenso. Tú eres yo. Yo soy tú, y todos somos. Ya lo dijo en su día el Nazareno, "Lo que hagas al más pequeño de tus hermanos me lo estarás haciendo a mí", "Lo que yo hago vosotros lo haréis y más". ¿Acaso estás palabras no transmiten en su esencia el mensaje de unión que nos es propio? Todos estamos unidos y somos lo mismo en esencia. Por tanto, tenemos que aceptar, queridos lectores, que el criminal, el asesino, el violador, el genocida..., todos estos son yo, son tú. Así que el camino no está en la condenación, en el odio, sino en la redención, en el perdón, en mostrar con el ejemplo a las almas oscuras la luz que llevan dentro y ayudarlas a que salga. Con esto no quiero decir que se las libre de toda responsabilidad de sus actos, todo lo contrario, pero nosotros actuemos desde el Amor. Un criminal no es más que un inconsciente que hace lo que puede con lo poco que sabe. Y aunque la gran mayoría se rasgará las vestiduras al leer esto, yo os digo, "Hitler también fue al cielo".

  Nosotros por nuestra parte hagamos lo que esté en nuestra mano en nuestra vida cotidiana, en nuestro campo de acción del día a día, que, aunque muchos no lo creáis es el más destacado. Hagamos del ejemplo nuestro predicamento. No hay por qué irse a un monasterio, rezar continuamente, irse al "quinto pino" o lo que sea para encontrar lo que buscamos, porque está dentro de nosotros. Sé que muchos me dirán que todo esto es palabrería y que quien no tiene una comida decente que llevarse a la boca no se va a andar con zarandajas del interior. Así es,cada uno está donde está y parte de donde parte y para estas personas su prioridad en esta vida es el buscar su alimento, pero yo os digo que dentro de su actividad prioritaria, con su forma y acción, también pueden practicar el amor, y a veces con mucha más "intensidad" que cualquier otra persona pretendidamente más concienciada. Así que, lo dicho, bajémonos todos del sillón tronal al que es tan fácil encaramarse  enaltecido por las alabanzas, y seamos todos uno. 

Algo está cambiando

Muchos somos los que decimos que algo está cambiando, y, aunque en realidad, no hay nada que no esté cambiando constantemente, puesto que la vida es un continuo movimiento en sí misma, a lo que nos referimos es a un cambio global, un cambio de consciencia en la humanidad.

  Muchos otros, por no decir la mayoría, dirán que todo esto son sandeces de pretendido iluminado, que la vida es una mierda, que todo va fatal, que cada vez hay más paro, más corrupción, más gamberrismo, más inseguridad, más epidemias,  que los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más y cada vez más pobres.

  En cierto modo ambos son dos aspectos de la visión vital, que existen, que se tocan, son las dos caras de la moneda, la dualidad claramente representada y la una no puede existir sin la otra. En el caso de la visión "negativa", "realista", o como ustedes la quieren llamar, sobre todo lo que nos está pasando, la cosa responde a ua maniobra perfectamente orquestada de los distintos poderes existentes para perpetuar un sistema de funcionamiento, el nuestro, basado totalmente en el ego y el interes de unos pocos. Los medios de desinformación son los elementos clave en esta parafernalia. Nos llenan la cabeza de datos y más datos que al final para lo único que nos sirven es para ocupar sitio en nuestras ya de por si atiborradas cabezas de pensamientos inútiles. El sistema que se autogenera y se autojustifica a sí mismo tratando de sobrevivir. Nos enseñan a sobrevivir y no sabemos vivir. Nos crean miedos inexistentes que después generan a su vez una necesidad inventada que unos pocos se encargan de satisfacerte para su propio interes, para enriquecerse a tu costa, para perpetuarse en el poder subidos en el carro de tu ignorancia.

  Los que vemos, los que sentimos el cambio, tenemos señales de ello por todos lados. Cada vez hay más iniciativas que inciden en el trabajo interior y la armonía de corazón para reflejarla en la realidad cotidiana. Cada vez hay más personas de altas esferas que reconocen el montaje, muestran estar asqueados y exponen con pelos y señales el mismo. Cada vez hay más informes, documentales y películas que nos muestran claramente que nuestra evolución está irremediablemente unida a la de nuestro amado planeta azul y que lo que le hagamos a este nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Cada vez hay más datos históricos y científicos que demuestran que somos ciegos en un mundo de luz. ¡Ya es hora de que elijamos ver!

  Propongo que hagamos ejercicio de consciencia en el día a día. Fijémonos, deleitemonos, disfrutemos, de la belleza presente en las cosas sencillas. Demos oportunidad al silencio reparador concediendole al menos algunos minutos. Apaguemos de vez en cuando ese engendro de pantalla cuadrada que nos domina y nos dice el qué, el como y el cuando. Sintámonos y hagamos que nos sientan con expresiones de gratitud, agradecimiento, humildad, reconocimiento, amor. Vayamos allí donde están las plantas, los ríos, los mares... que nos dirán sin palabras todo lo que necesitemos en ese instante mismo.

  En definitiva, vivamos en el sentir y dejémonos de por qués, de formas establecidas, de rigideces estupidas. Fluyamos con la vida en vez de ir contra ella con la mente controladora de instrumento. Estoy convencido que lo conseguiremos.