Espiritualidad
La sombra
¡Que dificil resulta ser uno mismo de verdad! Cuando uno empieza a ser consciente de si mismo empieza a ver como es en realidad y entonces el espejo de la sabiduría te muestra tal y como eres en este momento. Ahí entonces te observas, te ves a ti mismo y ves cosas de las que tiendes a renegar, porque cuando te miras y te ves sin la ceguera que normalmente te acompaña lo ves todo. Lo bueno y lo no tan bueno que forma también parte de ti. Eso no te gusta verlo pero también eres tú. Cada luz tiene su sombra que la acompaña y no resulta fácil ver esa sombra. Aceptar que está ahí, que también es tuya, que eres tú. Que el espejo te lo enseña todo, lo que has sido capaz de ver y lo que no, y te guste o no te guste lo que veas eres tú.
La postura normal y más común cuando vemos algo de nosotros que no nos gusta es no aceptarlo. Pensar que no es nuestro, que no somos así y que eso es algo que vamos a cambiar. En la mayoría de los casos nos negamos a verlo o ni siquiera lo vemos pero desde el mismo momento en que lo ves, desde el mismo momento en que eres consciente, ya eres responsable. El problema es que muy pocas veces se es consciente o cuando se es consciente se es "a posteriori", cuando el daño ya está hecho,pero no importa, todo forma parte de la evolución personal de cada uno. Es un trabajo arduo. Ir quitando capas y capas como si de una cebolla se tratará hasta llegar al verdadero interior es duro, muy duro. Empiezas a ver, a verte como nunca antes lo habías hecho y eso no siempre es agradable, pero no hay otro camino para el crecimiento. Si estás aquí, si estás con ello es porque así debe ser. Ha llegado tu momento. Estás preparado para ello. Se paciente contigo y vive la experiencia, por muy dura que parezca, por muy jodido que sea, es el momento. Vívelo. Poco a poco tu vida será otra y cuando menos te lo esperes los frutos llegarán y todo tendrá sentido, el amor residirá plenamente en ti y tú y el universo sereis uno.
¿Quién eres?
¿Quién eres? ¿Cuál sería la respuesta a esta pregunta? ¿Os la habéis hecho a vosotros mismos alguna vez?
La mayoría de las personas tenderían a contestar "Soy un chico normal, sincero,amigos de sus amigos, que hace su vida, que respeta a los demás y no hace mal a nadie"o "Soy una chica honesta, sensible, con buenos sentimientos, que quiere a los que la quieren y que hace bien su trabajo". Esto podríamos decir que seráin dos respuestas standar a esta pregunta. Pero yo quiero ir más allá. ¿De verdad sabéis quien sois? ¿De verdad sabemos quienes somos? Yo creo que no. Que la realidad que vivimos la gran mayoría es una realidad ilusoria que se bandea como las banderas según el viento que sople, según los dictados de la mente controladora que nos domina. No nos conocemos. No llegamos a nuestro corazón que es donde está nuestro verdadero yo. No sentimos, creemos que sentimos. Nos emocionamos. Reímos, lloramos, nos ponemos meláncolicos, alegres...pero eso son emociones. ¿Soy lo que creo que soy o soy lo que creo que los demás quieren que yo sea? ¿Soy lo que soy o creo ser de esta manera porque mis carencias me han fabricado un personaje que me dificulta el poder acceder a ellas? Solo con observarse a uno mismo, solo con preguntárselo, ya se está creciendo. Nada es lo que parece ser y la duda es la avanzadilla del aprendizaje. La duda, la insatisfación interior, son las armas del buscador para encontrarse, porque si no hay duda, si todo es seguridad, si lo que dices o piensas "va a misa"... ¿Qué razón habría para cambiar si todo lo ves perfecto? Lo que en realidad pasa es que no quieres verte o no eres capaz de ver más allá de tus narices. Por eso uno trata de aprender de todo y de todos porque nada esta ahí por casualidad. Otra cosa es que lo consiga, pero como se suele decir "En el viaje, en la experiencia, está el aprendizaje, no en el destino". Por lo tanto ¡Hagámoslo!,pongamonos "manos a la obra". Esa es la cuestión, para eso estamos aquí, para conocernos. La verdad está dentro de ti. Conócete. Déjate ayudar. Deja que los demás te ayuden y te muestren lo que tú no eres capaz de ver de ti mismo. Cuando ese momento llegue todo tendrá sentido. Entonces, y sólo entonces, sabrás quién eres.
La conversación
Muchas veces te metes en conversaciones que parecen no llevar a ninguna parte pero yo soy de los que pienso que todo tiene una razón de existir, incluso el hecho de una aparente conversación que se alarga sin motivo. ¿Y por qué digo esto? Porque ahí también estas experimentando, también es un camino para el aprendizaje, primero para uno mismo y después para las personas que comparten contigo ese momento. De la confusión se aprende, de la amalgama de palabras, de etiquetas, de impresiones...se aprende. ¿Para qué cerrar la puerta a ello diciendo esto no nos lleva a ninguna parte o ya está dicho todo? Yo pienso que lo bonito es dejar fluir incluso en medio de la confusión y cuando tenga que llegar el final va a llegar y si dejamos que sea así el final será mucho más gratificante. Pero para eso tenemos que estar donde estamos, tenemos que estar en la conversación y no pensando de antemano que estamos perdiendo el tiempo, que tenemos cosas que hacer, que me voy a perder mi programa favorito de la tele. Estar, al cien por cien, a eso se reduce todo. Así podremos sacarle todo el jugo a ese momento que se ha presentado ahí, que es único, que no se repetirá, y saldremos del mismo convencidos de que el momento ha valido la pena y nos ha aportado lo que debía aportarnos. Con esto no estoy diciendo ni negando que haya conversaciones que se alarguen hasta casi la extenuación sin sentido alguno. ¡Claro que las hay!. Y las seguirá habiendo. Lo que quiero decir es que ¿Y qué? ¿Y qué que las haya? Dejadlas avanzar y por su propio recorrido cuando menos lo espereis habrán llegado a su fin Y si conseguís esto, si conseguís fluir, seguro que os habrá aportado aprendizaje a vuestro crecimiento.
"Cada momento es único. No hay instantes vacíos" (El guerrero pacífico)
Un mundo irreal
Estamos en la sociedad del miedo. Estamos en el mundo del miedo. Un mundo irreal que nosotros hemos creado donde creemos ser algo y no somos nada. El miedo es el cancer de la humanidad, colaboracionista indispensable del ego. "Yo soy mejor que tú" "Ese es mejor que el otro" y llenamos nuestra vida de la tela de araña inmensa de las comparaciones, donde estamos atrapados sin saberlo. El caldo de cultivo de la frustración está tomando forma a partir de ahí. ¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo? ¿Quién te crees que eres? ¿Quién me creo que soy? Nada. No somos nada y lo somos todo al mismo tiempo. Desde el mismo momento en que el ser humano vive en la inconsciencia se convierte en autómata de su propia vida. Viviendo en un mundo virtual, en un "matrix" que cree real, y todo lo que salga de su realidad, que no es real, no lo acepta. Así, de esta manera, viviendo en la ignorancia del existir el control absoluto y el miedo se hacen los dueños. No avanzamos. Buscamos más o menos inconscientemente el tener razón, el ser el numero uno, el vencer, el ser perfecto... y todo ello ¿Para qué? Para conseguir poder. Este mundo es una lucha de poder que se manifiesta en nuestro total desconocimiento de nosotros mismos. Somos energía. Todo es energía, y nuestro principal alimento es la energía. La energía está presente en todas partes. Todo es lo mismo. Todo son moléculas y átomos vibrando a una determinada frecuencia. Si coges un microscopio y miras a un ser humano, a un animal, a una piedra... ¿Que ves? Moléculas y más moleculas. No sabemos sintonizar con la energía divina del cosmos y entonces ¿Qué hacemos? Nos la robamos unos a otros. A poco que hayas sido sensible a captar habrás experimentado como tras una discusión la persona que ha "ganado" la disputa sale recargada mientrás que la otra sale casi con las orejas gachas. El primero le ha quitado energía al segundo. Se ha alimentado energeticamente de él. Esto se manifiesta en el día a día cotidiano en nuestras interrelaciones con mayor o menor evidencia, pero esta ahí. Tenemos que aprender a ponernos en consonancia con el universo y sentirnos en equilibrio con todo lo que nos rodea. Tenemos que aprender a librarnos de anclajes y cadenas del pasado, de sistemas obsoletos que solo llevan al encasillamiento y a la limitación de nuestro crecimiento. Sólo así encontraremos la paz, porque entonces seremos realmente nosotros en esencia.
La familia energética
Ayer, en una conversación que tuve, surgió el tema de la familia. Si, la familia, uno de los temas puntales y de los pilares básicos de la organización social. En esta charla se fue más allá en el sentido de que además de eso es el esquema fundamental de relación energética que rodea al individuo. Se supone que todos llegamos a esta vida con un objetivo, misiones o como se quiera llamar que nos hemos fijado antes de venir a este mundo y reencarnar en un cuerpo físico. Una de las cosas que elegimos es... nuestra familia. Y muchos dirán pero como es posible que una persona elija unas circunstancias en las que haya desarreglos evidentes (alcoholismo, maltrato, abandono...) Dificil de creer. ¿Verdad? Pues todo esto es basicamente porque lo que no aprendemos a las maduras lo debemos hacer a las duras y los desequilibrios energéticos que hay en las estructuras familiares se van repitiendo de generación en generación hasta que son solucionados. Mirad si no con un poco de perspectiva vuestra propia familia. Intentad separaos del nucleo y ver con un poco de distancia que os puedo dar más objetividad. Comprobareis que esto es así.
Asimismo en el día a día, en el presente que es donde se trabaja, donde se actua, todos manifestamos nuestras carencias, emocionales en su mayoría, en el modo de comportarnos en nuestras interrelaciones energéticas. Así se puede ver como inconscientemente una madre ata a un hijo, un padre ata a una hija, porque esta viendo en ellos un bastón, un apoyo, un "sustituto" de su conyuge con muy parecida estructura energética y con cualidades que le gustaría recibir de su "media naranja" y que no recibe. Aquí es donde hay que darse cuenta que cada uno es lo que es y debe tener su propio lugar y no otro. Un hijo es un hijo y no un marido. Una hija es una hija y no una esposa. Todo esto, por supuesto, refiriendome a nivel energético. En el nivel físico elemental es evidente la diferencia y no hacen falta distinciones. Recalco esto para que no haya malentendidos sobre lo que quiero expresar.
En definitiva, aparte de que debemos permanecer despiertos y trabajarnos tengo que decir que la familia, como todo en su origen, es fruto del amor y que en la vida todo pasa en primer lugar por aceptarse a uno mismo y a la familia, que sin lugar a dudas forma parte de manera indivisible de lo que uno es. Por la tanto hay que aceptar y querer a la familia que cada uno le toque y para aquellos a los que esto les resulte imposible que al menos lo intenten y ya verán como los beneficios iran viniendo como fruta madura cae del árbol.
Un abrazo a todas las familias del mundo.
El regalo
A veces sientes alegría, sin saber por qué, sin encontrar explicación, sin que el raciocinio entre con su analítica, sin que el TAC (exhaustiva radiografía médica) de la mente haya pulsado su botón de encendido, sientes. Y entonces te dices: ¿Hay necesidad de encontrarle un por qué a todo? ¿Por qué si no tienes el por qué ya no vale? Si lo estás sintiendo, para que quieres explicaciones. Embárgate del sentimiento. ¡Vívelo! ¿Se puede explicar lo inexplicable? La respuesta está clara y sin embargo está ahí, es, existe, y no hay necesidad de decir nada más al respecto.
¿Apoyos? ¿Bastones de razonamientos? ¿Conceptos? Palabras, palabras y más palabras, que adornan el mensaje, lo meten en el envase del regalo y cuando nos damos cuenta nos quedamos sólo en el envase. Empezamos a quitar envoltorios, cintas, papelinas, y uno y otro y otro..envoltorios y el regalo...¿Dónde está el regalo? Miles, millones de expertos, vienen a decirte que ellos tienen tu regalo. Entonces te cambian el color del envoltorio, te lo ponen más brillante, más llamativo, y tú puedes llegar a decir: Sí, aquí está mi regalo por fin, al fin voy a dejar de desenvolver y sigues, sigues desenvolviendo, como un ovillo de Ariadna que no tiene fin. ¿Quién se ha llevado tu queso? El minotauro se acerca y tú sigues perdido en el laberinto. Arde Troya y tú no puedes salir del caballo. ¡Libérate! El regalo eres tú.
El eco de su nombre
La emoción me embarga cuando escucho el sutil eco de su nombre en la lejanía. Mi farsa de control se manifiesta dejando hueco al alarde de paz interior que manifiesto. Se queja mi corazón y yo no lo consuelo. Me dejo llevar por el temor de ser lo que no debo. Entonces no avanzo. Mis pasos son los de un ciego sin perro guía ni bastón de hierro. ¿Dónde voy? Si no se lo que soy por dentro. No tiene sentido avanzar sin conocimiento. Dejarse llevar con el ego de parapeto. ¿Y sólo el eco de su nombre produce todo esto? No es ella, soy yo, lo siento. Ella no es más que la llave que abre el caparazon de mis entuertos. La excusa que derrama mis barros por el sendero, haciendome ver lo que soy por dentro. Un gran corazón acobardado de sueños, agarrotado como una pasa sin alimento. Mostrarme sin tapujos, es lo que debo, abriendo el embudo de mis sentimientos. Que el centro de mi gravedad esté en mi pecho. Esto es lo que aprender tengo.