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juanluna

El solitario de nadie y nada

Un hombre solitario

vivía acompañado

por seres de otro mundo.

Un mundo deshabitado,

vacío de conceptos,

vacío de esclavos.

Un mundo libre

donde nadie y nada

se daban la mano.

Al no existir existías,

perdido en miles de vidas,

hasta al final encontrarte

donde el corazón latía.

El caminar de este hombre

no decía donde iba

pero todos lo sabían,

sus pasos de silencio

a todos servían de guía.

Allí, hermanados,

todos los seres crecían,

unos y otros venían

para verse en armonía

caminando por la vida.

Eran seres de otros mundos,

ignorantes todavía,

que de no encontrarse a sí mismos

buscando se perdían.

Llegaban al mundo de nada

donde el solitario les recibía,

inundándolos de algo

que ellos ya traían,

una semilla perdida,

de riegos adormecida,

espantada por los ruidos

de una mente marchita.

Caminaban en silencio,

con los pasos de su guía,

descubriéndose a un ritmo

que a todos divertía.

Y cuando se convertían en nadie

y el pequeño yo dormía

volvían a ser lo de siempre

Unidad Divina.

El Amor que todo lo es

  Desde aquí quiero compartiros unas palabras de mi amigo Emilio Carrillo, a quien muchos de vosotros conocéis. Palabras que hago mías y vuestras en el sublime acto de la relación y el momento del ahora que nos comunica, que nos revela nuestra existencia desde lo más íntimo de nosotros. Es ahí donde percibimos lo variable y efimero de la forma llegando al convencimiento pleno de que lo que hay detrás de este mundo de ilusión manifestado, de esta maya donde la mente se pierde, es el auténtico Amor que somos y todo es. Así, además, todo se reduce, todo se aclara, todo se simplifica, y lo único que en realidad necesitas hacer es el no hacer, el vibrar desde la no necesidad que te lleva a la abundancia en cada acto y cada momento presente en este trayecto que llamamos vida. A partir de aquí, de este reconocimiento de ti, tus dones, tus capacidades, tu aportación a la obra magna de la creación como creador que eres, se hará más evidente, más brillante, más hermosa, porque en todo instante y lugar, despojado de las ataduras de la inconsciencia, serás Amor.

"El camino a Dios es un aquí-ahora de libertad radical. No hay otra vía real; lo demás son imaginaciones y proyecciones de la mente. Una libertad tan completa que no tiene otra base o fundamento que el puro Amor: Amar el Amor y ser el Amor mismo en toda su plenitud. No hay otra práctica posible de la divinidad. Y siendo el Amor que todo Es y en todo Acontece, no querer nada más que el querer de Dios hasta tener el ser de Dios y en Dios, hasta ser uno con Dios, hasta ser menos que nada para no ser nada más que Dios.

 Para quien ha llegado a ese Endiosamiento, a ese absoluto Vaciamiento, todo sobra: la moral y las leyes; los dogmas y la teología; todos los evangelios, todos los textos, sagrados o no, y todas las palabras; todas las ideas y conceptos mentales; todos los pensamientos, sentimientos, emociones...

Y quien no ha llegado a esa despojada desnudez, seguirá buscando a Dios fuera de sí mismo... En los monasterios mediante rezos; en paraísos creados e iglesias pretendidamente santas; en intermediarios, sacerdotes y maestros; en la penitencia, las obras y el esfuerzo; en las velas, los mantras, los cantos y el incienso... Y continuará imaginando que Dios se halla sujeto a sacramentos, cultos, ritos, himnos, oraciones… a tantas ataduras necias inventadas desde la inconsciencia por la mente humana.
Toma consciencia de lo que eres: solamente Amor; Consciencia Pura y Una que se expresa, manifiesta y expande en la Diversidad y el libre albedrío. Permite que Dios explosione dentro de ti inundando cuanto te rodea desde ti y por ti. Vive libre -más libre, muy libre, encumbradamente libre- en tu raíz, en tu tronco, en todas tus ramas y en todos los frutos de tus ramas, que son el género humano, el mundo, el Cosmos y la Creación completa.
Dios es Amor… Y es yo, que soy Dios porque he cesado de ser yo. Por eso, Amo desde el Amor que soy, Amo y hago lo que me da la gana en un aquí-ahora de libertad infinita, eterna… la divina libertad, la Libertad Divina."

El silencio me acompaña

Una llama de silencio

se apaga en ecos de una voz despavorida

gritando palabras que no se oyen.

El corazón, palpitante, se delata

entre los ruidos de una mente que no calla.

Te falta el aire,

la fuerza para no decir nada,

cuando te empeñas en decirlo todo.

El respiro te ahoga

y el salvavidas que hasta entonces te protegía,

intentando controlar lo incontrolable,

ya no existe.

¿A qué agarrarte?

¿A dónde ir?

cuando vas a la deriva,

sin timón ni guía.

El viento de la impaciencia

ha esparcido tus velas

llevándote a las antípodas de la imprudencia.

Y ahora, perdido, no comprendes

ese rumbo que te lleva al destino preciso,

donde tu corazón te espera.

Ves llegar la bienvenida,

acordes de armonías infinitas

te hacen llenarte por completo

del sonido de ti mismo.

La divinidad se expresa,

y tú, cuando definitivamente callas,

puedes percibirte.

De repente, todo vuelve.

La ilusión de la partida se desvanece.

Y el silencio,

que creías perdido,

te hace sentir su compañía.

El arte del desapego

  Cada vez más muchos nos damos cuenta que al final todo consiste en soltar, soltar para poder volar. Esto implica un trabajo personal, con uno mismo, que trae aparejado lo que podríamos denominar como un proceso de desconceptualización. Van desapareciendo progresivamente los dogmas, los imperativos, los juicios, las rotundidades, y todo aquello que tiene carácter determinativo para ser sustituido por un acto infinito de fluidez. Una aceptación absoluta del momento presente que te invita a experienciar lo vivido desde la plenitud de tu Ser profundo. Así, de manera sencilla, vas accediendo a ámbitos de ti mismo que en otras etapas de tu vida ni siquiera podías imaginar que existían. La percepción de la realidad, tanto la tuya como la de otros, se intensifica desde el momento en que empiezas a llenarte de lo auténtico. Las palabras coherencia, sinceridad, armonía, fluidez, equilibrio, Amor... empiezan a darte señales de la verdadera dimensión que representan y entonces el lenguaje hablado desaparece. El silencio toma el relevo para estar siempre presente, incluso cuando crees que hablas, hablas en silencio, hablas desde el silencio. ¿Corazonadas? ¿Intuiciones? ¿Inspiraciones? ¿Telepatías?, llamadlo como queráis, no hay nombres que puedan dar cabida a la expresión de lo vivido en consciencia. A partir de aquí, todo te da señales, pero no porque no te las diera antes, siempre han estado ahí, aunque tú no las vieras. Cualquier acto, cualquier ocurrencia, cualquier expresión, todo, en mayor o menor medida, te habla de ti, y lo que en lo más intimo de ti siempre has sabido sale a la palestra. Desaparece lo superfluo porque nada es superficial, simplemente ves lo que nunca has visto, oyes lo que nunca has oído, vives.

Música celestial

En mi camino me encontré con el mensaje de la música, que alguién reconoció y me llevó a las estrellas.

"No sólo es cuestión de que el alma esté llena de música: una vez hemos escuchado nuestra música interior, la mente se llena de ella, el corazón se llena de ella, el cuerpo se llena de ella, todas las capas del ser se llenan de ella. Una vez la hemos conocido, no sólo la escuchamos en nuestro interior, sino que también la percibimos fuera. La escuchamos en el canto de los pájaros, la escuchamos en el viento que atraviesa los árboles y la escuchamos en las olas que golpean contra la roca. La escuchamos en el sonido, la escuchamos en el silencio.

De hecho, la mejor música del mundo no es que más un eco de nuestra música interior."

Osho (1931-1990) Místico Indio.

Luz Reconocida

Este pequeño poemilla quiero dedicarlo de manera especial a todas aquellas personas que comparten conmigo su experiencia en el grupo de sanación que tengo el inmenso placer de coordinar.

Hay una luz

que se expande sin medida,

traspasando corazones

al sentirse reconocida.

Es la luz del amor,

quien te abraza y cobija,

algo que llevas dentro

durante toda la vida.

¡Reconocelá!

Accede a su guarida.

Allá donde vayas estará,

porque nada escapa a su vista.

Cuando la sientas de verdad lo sabrás,

todo se iluminará en tu energía.

Las sombras desapareceran

y camines por donde camines

la luz será tu guía.


Nómadas

  Hoy, desde primera hora de la mañana y durante practicamente todo el día, he tenido en la cabeza esta canción de Franco Battiato. Esta joya ochentera demuestra bien a las claras el misticismo y la consciencia que acompañaron a este interprete italiano en buena parte de su trayectoria. Frases como: "Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad", "Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo", "Bajo el tránsito de la aparente dualidad", "La encontrarás fuera de la ciudad, al final de tu camino", "...la dimensión insondable" etc.

  No queda más que deleitarse con la música y el mensaje que se transmite para estar muy cerca de acceder a ese Paz de la que Battiato nos habla, os invito a ello.

 

La energía más poderosa del universo

  Os incluyo un texto que me hizo llegar hace unos días mi amigo Jesús Molina y que me llegó al corazón. Espero que lo disfrutéis como yo lo he disfrutado.

FRAGMENTO DE LA ULTIMA CARTA DE EINSTEIN A SU HIJA

"Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!".

Tu padre: Albert Einstein"