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juanluna

El eco de su nombre

  La emoción me embarga cuando escucho el sutil eco de su nombre en la lejanía. Mi farsa de control se manifiesta dejando hueco al alarde de paz interior que manifiesto. Se queja mi corazón y yo no lo consuelo. Me dejo llevar por el temor de ser lo que no debo. Entonces no avanzo. Mis pasos son los de un ciego sin perro guía ni bastón de hierro. ¿Dónde voy? Si no se lo que soy por dentro. No tiene sentido avanzar sin conocimiento. Dejarse llevar con el ego de parapeto. ¿Y sólo el eco de su nombre produce todo esto? No es ella, soy yo, lo siento. Ella no es más que la llave que abre el caparazon de mis entuertos. La excusa que derrama mis barros por el sendero, haciendome ver lo que soy por dentro. Un gran corazón acobardado de sueños, agarrotado como una pasa sin alimento. Mostrarme sin tapujos, es lo que debo, abriendo el embudo de mis sentimientos. Que el centro de mi gravedad esté en mi pecho. Esto es lo que aprender tengo.

Las cosas van pasando

  El día transcurre con una amalgama de ilusiones por cabeza. Quiero moverme antes de estar andando para dejar todo atado y poder liberarme de las "obligaciones laborales" que me atan. Después todo pasa como tiene que pasar. Se pierde la calma por los imprevistos y dejas de ser realmente tú para convertirte en tu máscara. Es tu máscara la que habla en esos momentos en que las heridas emocionales son zarandeadas. En el sobrevivir de esta vida has tenido que crearte una asidero que te mantenga a flote en los momentos de flaqueza interior (que son muchos y la mayoría inconscientes). Este asidero, fabricado a imagen y semejanza de tus progenitores, se manifiesta en la cruda realidad del automatismo y entonces se pierde todo tipo de fluidez que pueda haber en las interrelaciones diarias.

  Por otro lado piensas que esto no es más que una muestra cada vez más evidente de que un cambio de tercio es más que inminente, más que necesario. El traslado llama a tus puertas con golpes cada vez más fuertes, que solo oyes tú dentro de ti mismo. El mensaje es para ti, tornandose cada vez más claro a medida que los acontecimientos se suceden. Haz de decidirte a dar el paso que te permitirá seguir andando con todo tu ser siguiendo el camino ansiado. La misma vida te lleva a donde debes ir. Escúchala y decide.

 

 

La tormenta

Un día vino una tormenta a llevarsela y desde entoces perdí su pista. El tiempo la estaba acosando con vaivenes indescifrables. Los anclajes se debilitaban y los límites se hacían vanos para contener la avalancha. Entonces ella no era ella. No sabía quien era. A veces entre luces deslumbrada y otras entre sombras ocultada. Mientras tanto yo no podía hacer nada. Mi luz, cuando la tenía, era como la de una bombilla sin filamento, inexistente para sus ojos. El interruptor de mis intenciones se mantenía siempre en posición de encendido pero mi luz no le daba luz. Mi luz la ahuyentaba. Eramos como un sintonizador de radio de doble frecuencia, siempre juntos, y a la vez separados, o am o fm pero nunca puede quedarse la cuestión en medio.

  El día de la tormenta yo llevaba paraguas, pero aunque ese día mi seguridad, mi pretendida calma lo hicieron parecer grande, ahora se que era pequeñito, como el paragüita de los cocteles tropicales. Hizo su función. En esos momentos me sirvió para no caer inundado por las lagrimas de un llanto impotente. Ahora luce el sol, hay niebla, nubes...y lo que me echen, pero de la tormenta que se la llevó solo me llegan ecos en la lejanía. El día que regrese mi paraguas se habrá esfumado y querré empaparme en ella hasta salir chorreando.

Si tienes algo que decirme

 

Si tienes algo que decirme

 

cierra entonces la boca

 

para que los malos vientos

 

no contaminen tu palabra.

 

Si tienes algo que decirme

 

no te salgas de ti para hablarme

 

párate en el stop del silencio

 

así viajaras al interior

 

donde se halla el mensaje perfecto.

 

Si tienes algo que decirme

 

sonríeme sin mover los labios,

 

ilumina tu rostro con la calma,

 

bebe de la paz del universo,

 

ama sin hacer un solo gesto.

 

Si tienes algo que decirme

 

dímelo, desde dentro.

Reflexiones

 

A veces, como ahora, me siento y escribo. Entonces me pregunto porque en ocasiones siento como si mendigara un cariño que ya tengo. Si será eso verdad o sólo un simple invento de mi mente que trata de cegarme para tener el control, para hacerse la dueña del lugar que debe estar plenamente destinado al corazón. Allí es donde hay que dejarse llevar, fluir, con el sentimiento divino que todos llevamos dentro. Pero las carencias se muestran y tratan de hacerse las dueñas con la poderosa mente como aliada. Tratan de crear un sufrimiento que es falso desde el mismo momento en que nace porque esta basado en la falta de amor hacia uno mismo, la falta de amor hacia Dios. En esos momentos en que la duda llega a mi. En que mi cuerpo entero se pregunta si debo estar haciendo lo que hago en ese mismo momento, trato de buscar la luz iluminadora de la consciencia amorosa que llevo dentro. Es difícil, muy difícil. Las capas de suciedad, de prejuicios, de inseguridades, de traumas no solucionados se manifiestan más o menos inconscientemente, y trato de mirarme a mi mismo con la distancia del observador, como hago ahora al escribir estas líneas. Mi corazón se confiesa de este modo y demuestra que el camino por andar es arduo y duro. Muy pocas veces se sabe de verdad que uno está consigo en plenitud. Esas veces tú fluyes, las cosas fluyen, la gente fluye...

Cuando no está consigo el teatro de la vida te absorbe y te convierte en personaje. Mil caras, mil disfraces, adaptados a cada situación, mostrando lo que crees que eres, lo que crees que los demás deben creer que eres. Actuando en un guión preestablecido por nosotros mismos al que no vemos salida. Los límites autoimpuestos nos lo impiden. Límites basados en la reiteración de conceptos, de aptitudes, de comportamientos, sobre lo que eres, sobre lo que debes ser, sobre lo que has hecho, sobre lo que deberías haber hecho. Mentiras y más mentiras convertidas en verdades por la fuerza de tu mente que las hace verdaderas, porque tú crees en ellas, porque yo creo en ellas y para nosotros se convierten en verdades. Por todo ello os invito a que nos observemos todos, en nosotros mismos y en los demás que son fiel espejo de lo que nosotros no podemos ver. Liberémonos de las cadenas de la inconsciencia, de la ignorancia. Despleguemos nuestras alas y volemos hacia el interior, donde se encuentra la semilla germinadora de todo lo que existe, donde se encuentra la verdad absoluta de la existencia. Por tanto, seamos nosotros mismos a plena consciencia, intentémoslo cada vez con más fuerza para que las capas duras de la armadura de la sinrazón desaparezcan. Fluyamos en el amor hacia todo lo que existe y la vida se transformará.

La llama de tus besos

Si la llama de tus besos

ardiera en mi boca

moriría por más besos,

por más boca,

por besarte a todas horas,

por tener miles de besos

danzando en mi boca.

Un beso... Otro beso...

Una boca... Otra boca...

Poesía para el alma.

Bienvenidos todos al blog de Juan Luna. Un bloq dedicado a plasmar a traves del lenguaje poético las alegrías y sinsabores de la existencia. Quiero compartir con todos vosotros una idea de optimismo y pensamiento positivo que es lo que nos llevará a cada uno a sembrar la semilla del amor incondicional que es el verdadero motor de las experiencias humanas. Con mis poemas, relatos, observaciones...etc pretendo compartir la idea de que estamos aquí para aprender y crecer interiormente, porque dentro de nosotros está lo que todos estamos buscando, oculto por las banalidades y artificios de la vida y que cuando nos adentramos en nosotros mismos, cuando nos fijamos en las cosas sencillas, cuando paramos la mente para sentir de verdad con el corazón, entonces nos damos cuenta de lo que realmente somos, seres llenos de amor que tratan de crecer a traves de su particular experiencia vital para hacer un mundo mejor y posibilitar el cambio de consciencia inevitable para nuestro planeta.

Un abrazo a todos.

Juan Luna